POR QUÉ NUESTROS PROPÓSITOS VUELVEN AÑOS TRAS AÑO COMO EL TURRÓN POR NAVIDAD

06.11.2018 0 Автор admin

¿Sabes que tiene en común septiembre y enero? Que ambos vienen cargaditos de nuevos propósitos. Seguro que en alguna ocasión has caído como tantos otros en la cuenta de proponerte nuevos objetivos tras las vacaciones de verano o navidad o quizás en ambos meses. Meses en los que te has propuesto: adelgazar, dejar de fumar, salir a correr, estudiar, captar más clientes, iniciar un proyecto, etc. En definitiva, cambiar hábitos de tu vida. Y a finales de enero o septiembre tus energías comienzan a flaquear, no estas focalizada/o en el objetivo, y en consecuencia, no estas viendo ningún tipo de resultado, tu motivación va en descenso y ¡Voilà! Vuelta a casa por Navidad.

“A finales del mes de enero la motivación de las personas baja enormemente debido a varias razones: las deudas navideñas, no haber cobrado aún el sueldo, el tiempo transcurrido desde la Navidad, el frío, y los propósitos del año nuevo aún sin cumplir.”

Cliff Arnall.

Existen varias razones por las que a finales de estos meses volvemos a nuestra rutina diaria dejando a un lado los cambios que queríamos introducir como propósito de una nueva vida, de un yo más renovado. Y realmente, con tan solo gestionar dos pequeños detalles obtendremos ese punto de inflexión que marcará la diferencia entre conseguirlo o no. Los 2 principales enemigos que tenemos que tener en cuenta, ya que ellos se convertirán en nuestros fieles aliados para no conseguirlo son: la procrastinación y la falta de estrategia.

¿Conoces que es la procrastinación? Si no conoces el término “procrastinación” seguramente sí que te resuene el siguiente dicho popular: “no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”. Probablemente te venga a la mente alguna imagen o recuerdo de alguna situación en la que te veas reflejada/o, posponiendo acciones para otro día. Este dicho popular viene avisándonos de la gran maestría que tenemos las personas para aplazar acciones, decisiones, situaciones y cosas que son importantes para nosotras/os, alejándonos de lo que realmente queremos conseguir.

La falta de una estrategia clara, un objetivo que nos marque una dirección correcta, afectará directamente en nuestro nivel de motivación. Etimológicamente, motivación proviene del latín motivus (movimiento) y el sufijo “–ción” (acción y efecto). Por lo tanto, Motivación es tener un motivo que te lleve a la acción, un motivo lo suficientemente importante para ti que te haga ponerte en marcha, y para que nuestra motivación se encuentre en un continuo flujo de retroalimentación necesitaremos:

  • Desafíos.
  • Objetivos.
  • Logros.
  • Recompensas.

¿Pero, como conseguir que los propósitos no vuelvan a casa otra vez por Navidad?

Aquí os dejo unas cuantas “perlas” para que os pongáis en marcha y lo logréis:

Enfócate en lo que es realmente importante para ti. Si ves que procrastinas a la hora de ponerte en marcha para conseguir tu objetivo una y otra vez, no te fustigues, simplemente pregúntate ¿realmente es esto importante para mí ahora? Si la respuesta es sí, ahora ya tienes más convicción para ir a por ello y si la respuesta es no, déjalo ir y dedícate a lo que realmente te importa en este momento. Para conseguir un objetivo tendremos que aprender a focalizarnos en lo importante, atender lo prioritario y gestionar lo urgente.

Transforma tu propósito en tu objetivo. Ya sabes que es lo que quieres conseguir, vamos a transformarlo en un objetivo y para ello, lo primero que vamos a hacer es hacerlo más específico y para ello vamos a usar la siguiente regla, nuestro objetivo tiene que cumplir dos premisas:

  • Primera, una vez que los has llevado de lo genérico a lo específico, vas a transformarlo en un objetivo que sea medible, alcanzable y posible para ti. Y para terminar, pon una fecha, establece un día, un mes un año y hasta una hora si te atreves.
  • Segunda, es la regla de las 4P, ahora escríbelo en primera persona, en presente y en positivo. La otra P ya la trabajamos en la primera premisa, que sea posible.

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Genera un plan de acción. ¿Te imaginas cual sería el resultado de una persona que está jugando una partida de ajedrez y no tiene ninguna estrategia en mente?, ¿cuál sería el resultado más probable? Las claves para que nuestro plan de acción funcione, es que tenga una estrategia bien diseñada y saber ser flexibles, es decir, siguiendo con el caso del jugador de ajedrez, sería barajar el mayor número de movimientos posibles que pueda realizar su contrincante y tener la capacidad de ir adaptando en el momento su estrategia sin alejarse de su objetivo.

Atrévete a dar tus 3 primeros pasos. Antonio Machado dijo: “Caminante, no hay camino, se hace camino al andar.” Define tus primeros tres pasos y atrévete a dar el primero. Para vencer la pereza ponte tareas sencillas, cosas que tienes pendientes desde hace tiempo, que no has resuelto por dejadez o falta de tiempo y con las que sientas que te quitarías un gran peso al dejarlas resueltas.

Esto puede ser el punto que te lleve a ponerte en marcha, y es que está demostrado gracias a la Neurociencia, ciencia que estudia el cerebro, que cuando nos enfocamos en ganar, la bioquímica de nuestro cerebro cambia y éste comienza a segregar un mayor nivel de testosterona, lo que está íntimamente relacionado con un incremento de la sensación de confianza en uno mismo.

Celébralo. Lo importante cuando nos marcamos un objetivo es conseguirlo, esto es cierto. Sin embargo, más importante que conseguirlo, es la persona en la que nos transformamos con cada pasito que damos. Cada pequeño logro que consigues es un logro que ayer no tenías y que hoy te acerca más a conseguir tu objetivo. Tómate un tiempo para celebrarlo y reconocértelo.

Y recuerda que estas magníficas perlas te llevaran a conseguir lo que te propongas siempre que estén acompañadas de dos factores clave: tu implicación y compromiso. Aquí es donde reside la verdadera magia de las personas que consiguen aquello que se proponen. No son tan diferentes a ti, solo que saben lo que quieren y van a por ello.

ATRÉVETE A DAR TU PRIMER PASO… Y recuerda que “Todo lo que necesitas está dentro de ti.”